Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2006.
Cuando desapareció, la humanidad vivia bien, en todas partes.
Todas las casas eran grandes, todos los patios tenian pasto, todos los autos eran nuevos... Y todos tenian dinero.
Las juventudes crecían tranquilas mientras seguían las modas, mientras escuchaban lo que tenian que escuchar, mientras dejaban de ser jóvenes, mientras se iban a morir a alguna oficina.
Hasta que la moda surgio entre algunos pocos.
La sola idea de contagiarse intencionalmente la peste, de algun extraño modo no parecía malo... El sentir desde entonces y para cada día de tu vida a la muerte corriendo por las venas te hacia sentir, curiosamente, mas vivo.
Fue eso lo mas cercano que tuvo la ultima generacion del mundo, a lo que el arte o las ideologias olvidadas le habian dado a los tatarabuelos antiguos, de aquellos tiempos en que aun se soñaba.
Pero estos eran los tiempos de la ultima generación, y ya nadie recordaba como hacerlo.
Entonces, los sistemas de Salud de los gobiernos crearon grandes campañas en contra del contagio voluntario de la peste, a la par que el desarrollo urgente de una cura.
Se gastaron millones de dólares, se contrataron a los mas grandes publicistas para inventar campañas efectistas, y por todas partes se dieron charlas acerca del peligro de la peste.
Pero, nadie pudo convencer a los jovenes de cambiar su idea... Por el contrario, la peste se hizo mas y mas y mas popular, hasta que ya no existía argumento alguno lo suficientemente convincente como para negar las virtudes de la "sensación de vida" que causaba la peste.
Entonces un día, empezaron a contagiarse los viejos.
Y luego los adultos.
Y luego la humanidad se extinguiría en el mas macabro de los bailes dionisiacos.
Pocos años mas tarde y en la madrugada de un día martes, el último de los humanos dejaría la faz de la tierra en silencio.
Mientras con sus ultimas fuerzas, y en secreto como todos los otros, soñaba... Con la eternidad.
Y entonces, todo terminó.
Una milesima de segundo mas tarde, en una selva perdida al otro lado del mundo, un mono con una piedra afilada en sus manos se erguiria parsimoniosamente sobre sus dos piernas.
Para lanzarse a conquistar el mundo, gritando... La eternidad.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/